First Date

Hoy menos que nunca se organizan esas presentaciones formales, “almidonadas” y llenas de expectativas, pero aún así un primer encuentro –pactado, planteado, o simplemente “ocurrido”- requiere el despliegue de una serie de recursos personales  que faciliten que el intercambio sea el inicio de “algo”.

La impresión que producimos en los primeros intercambios favorece que quien nos interesa se disponga a mirarnos en primera instancia y a sentir curiosidad e interesarse en nosotros en un paso posterior.

¿Cómo romper el hielo? 

Inicar con preguntas, más que discursos acartonados, y adoptar una genuina escucha siempre es una receta que funciona. A todos nos gusta que nos presten interés: la mirada de los demás sobre nosotros –genuina, respetuosa, abierta- nos permite sentirnos tratados de manera singular. Por eso es importante “romper el hielo” con preguntas,  “derrítir el espacio” con escucha, y prepara el “ir y venir” con genuina curiosidad.

¿Qué tengo que considerar en una primera cita? 

La decisión de poner en juego el conjunto de tu personalidad. Si bien para tener éxito en cualquier encuentro se requieren ciertas habilidades sociales que en algunas personas son recursos innatos, también existen estrategias que se pueden perfeccionar.

  1. auténtico. Corre el riesgo –de forma oportuna- de decir lo que te gusta, de negarte a lo que no te agrada, y de compartir lo que piensas. Si actúas desde la falsedad no sabrás si gustas por lo que eres o por lo que aparentas.
  2. Promueve el intercambio. El otro es un sujeto, no un objeto de tu “show”. Para ser atractivo no necesitas “pavonearte”, menos manipular ni dar cátedra de lo mucho que vales. Para esto, haz preguntas, pero no interrogues.
  3. Ejercita el don de palabra. Hay que tener algo inteligente que decir y quererlo compartir. La idea no es hablar mucho sino hablar bien. El don de palabra incluye el escuchar atentamente.
  4. Cuida tu apariencia física. No se trata de compararte con “el más o la más guapa” pero sí de sacarte el mayor partido.
  5. Genera cierta intimidad. Muestra algo de ti. Compartir ciertas vulnerabilidades -sin excesos- hace estimulante y significativo el encuentro. Hablar solo de información es adecuado pero para una cena de negocios.
  6. Sé positivo. Cultiva el buen humor y no te victimices (¡las víctimas aburren!). Muestra soluciones asequibles a los problemas que llegues a compartir.
  7. Roza con la mano, toca su brazo, levemente, de forma no sexual. Acércate y aléjate. Juega con cierta proximidad física para mostrar que no temes al contacto, sino que estás abierto a él.
  8. Genera estados emotivos de relativa intensidad que hagan del encuentro algo conmovedor. Obvio no te excedas con actuaciones ni histriónicas ni histéricas.
  9. Pon límites. No te derritas por el otro, más bien intenta sostener cierta oposición. Los límites invitan a explorar, a ir más allá. No hay nada menos atractivo que un triunfo seguro.
  10. Haz uso de experiencias sensoriales. Estimular los sentidos con aromas, colores, música, sabores, promueve la atención y facilita la conexión.
  11. Muestra cierto matiz transgresor. “Reta” al otro, invítalo a vivir una cierta desobediencia, algo de riesgo. La corrección política es eso, correcta, pero no seductora.

 

Todo esto fluye mejor si trabajas en tu seguridad personal. Conocer tus competencias y tus limitaciones facilita el adecuar tus aspiraciones a tus posibilidades haciendo de tu mejor parte tu mayor parte.

Y antes de intentar gustar pregúntate: ¿me gusto yo a mi? La capacidad de disfrutarse a uno mismo y de ofrecerse al otro para ser disfrutado es una pieza clave para tener  en potencial en encuentro inicial.

 

¡Suerte y éxito!

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