¿Hombres Inmaduros? El síndrome de Peter Pan

Vivimos en un mundo patriarcal que siempre ha favorecido el status masculino. Aún así, y con todas las prerrogativas de género que tienen los hombres, hoy más que nunca vemos la figura del varón “desidealizada” por una desesperanzadora realidad que nos deja ver lo poco que han crecido en términos de madurez integral desde que las mujeres empezaron a irse “por la libre” en cuestiones de autoconocimiento, educación y autonomía.

Es común escuchar a muchas mujeres quejarse de los “hombres”, observar a muchos niños reclamar la presencia adulta y amorosa de un padre y a otros tantos hombres  decepcionarse entre ellos y de ellos mismos. ¿De qué va este estancamiento masculino que tiene a hombres, mujeres e infantes desencantados?

Si bien las relaciones humanas –de pareja, de trabajo, de amistad- vienen de un modelo jerárquico de mujer dominada / hombre dominante, las mujeres llevamos tres generaciones mejorándonos a nosotras mismas migrando de la subordinación al poder masculino a una autonomía. Atravesamos con esta transformación una situación crítica en la cual los grandes confundidos y pasmados son los varones.

¿Cómo entender la dificultad masculina de migrar también a una postura que esté a la altura de las mujeres más desarrolladas? Sobra decir que estar en un lugar de privilegio donde “per se” su valía estaba dada, hace que los hombres tengan que hacer un particular y primer esfuerzo por mirarse, auto-evaluarse e impulsar el propio cambio.

Así, la mayoría de los hombres se encuentran desorientados y desencantados, despojados de sus antiguos privilegios y sin caminos claros para la redefinición de su rol. En respuesta a estos cambios algunos de ellos, los menos, han asumido su condición de iguales con las mujeres y han trabajado en la construcción de una masculinidad integral que sin negar sus deseos, intereses y valores, sume con la fuerza femenina y facilite el encuentro con los y las otras. Otros cuantos, queriendo moverse de una añeja postura de poder, pero sin entender –ni aceptar- con claridad  el cambio  han intentado la adopción de una postura “feminista”, muchas veces poco entendida ni adaptada a su condición de hombres que los deja intentando, generalmente con poco éxito, una adaptación. Muchos otros, sintiéndose despojados de “lo que les pertenecía”, se muestran prepotentes, lo cual los lleva a actuar de manera incompetente, incluso, a ser impotentes. Sobra decir, que estos últimos en particular, pero todos en general, requieren ante la actitud superadora de la mujer, humildad de sí mismos.

De aquí surge el término Peter Pan, acuñado por Dan Kiley que se refiere al hombre que eternamente se comporta como un adolescente y se niega a posicionarse como un adulto a cargo.  En los “Peter Panes” se observa un claro desfase entre su edad cronológica y su madurez afectiva

Este “síndrome” se caracteriza por los siguientes comportamientos:

En su conducta:

  • Centrados en sí mismos.
  • Necesitan mucha atención.
  • Piden y esperan
  • No aceptan responsabilidad, se excusan ante sus fracasos culpando a otros.
  • Donjuanescos sin compromisos.
  • Incapaces o torpes para seducir.
  • Con frecuencia impulsivos.
  • Estallan con facilidad.

En su psique:

  • Baja autoestima (sensación de incompetencia y poca valía personal).
  • Inseguridad y falta de confianza en sí mismo.
  • Depresión y ansiedad.
  • Miedo a la soledad
  • Miedo al compromiso pensando que les resta libertad.
  • Insatisfacción de quienes son, de lo que tienen y de cómo los tratan.
  • Dificultad de reconocimiento y expresión de sentimientos

Solución ¡Madurar! ¿Fácil? No ¡Pero Posible!

¿Qué es madurar? Es la capacidad de auto observación, auto conocimiento y auto crítica. Es poder tolerar la frustración, posponer la gratificación, y cultivar la humildad. Hacerse cargo de los retos básicos de la vida (manejar el sufrimiento, cultivar sus relaciones, aprender a ganarse la vida), y conquistar la independencia económica y la autonomía emocional.

Ser maduro no significa ser aburrido, ni perder el entusiasmo y gusto por el placer propio de los niños, sino saber gestionar los deseos con los deberes,  asimilar las experiencias vividas aprendiendo del error y disfrutando los logros.

¿Qué caracteriza a los hombres que resultan más atractivos a las mujeres?

Los hombres que tienen la capacidad de mejorarse a sí mismos resultan muy atractivos para las mujeres. Acostumbradas a ser espectadoras de varones que se jactan de saberlo todo y de hacer todo bien, un hombre que se cuestiona, se corrige, reflexiona y se vulnera, genera en nosotras una magia especial.

Pero ojo, mientras las mujeres sigamos infantilizándonos esperando que alguien que nos rescate y nos traiga la felicidad al mismo tiempo siendo los satélites de los deseos y las necesidades de los hombres favoreceremos el síndrome de Peter Pan. ¡Dejemos de comportarnos como Wendy! Y fomentemos intercambios entre hombres y mujeres de verdad.

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