Un hombre que lucha contra el machismo…

o   No define su masculinidad ni su valor por patrones culturales sino por los valores que él escoge.

o   No tolera ningún tipo de desigualdad en razón del sexo.

o   Está dispuesto a renunciar a los “privilegios de ser hombre” que mantienen a la mujer bajo las ideas de subordinación (sueldos más altos, puestos mejores, derecho a decidir o tener el control remoto).

o   Busca replantear sus valores, esquemas, mecanismos, conductas y pensamientos de manera muy honesta, emprendiendo un camino de auto-conocimiento emocional.

o   Comprende que no basta con las palabras y que es necesario apoyar que activamente las justas reivindicaciones de las mujeres.

o   Ya no acepta continuar con un papel secundario en las labores del hogar y en el cuidado de los hijos. Busca involucrarse de manera igualitaria y directa.

o   Está dispuesto a preguntar a las mujeres y está listo para escuchar sus demandas, sus historias y sus puntos de vista, por difícil que sea.

o   No busca decir “eso no es violencia”, “están exagerando”, “ahora resulta que todo es violencia”. Trata de comprender por qué las mujeres lo viven así y busca desarrollar modos de ser que no impliquen explotación ni abuso.

o   Está aprendiendo a no ver a los otros hombres sólo como competidores. Busca establecer con su propio género relaciones cercanas y solidarias.

o   No da por hecho que él no es macho. Por el contrario, está pendiente de cuándo está actuando de acuerdo a los patrones culturales con los que creció y ahora busca cambiar.

o   Sabe que se requiere de mucho valor para desafiar su historia personal, donde probablemente haya culpas por haber lastimado mujeres. Está consciente de que la única forma de romper estos patrones y cambiar, es asumir la responsabilidad, tratar de reparar el daño y trabajar por el cambio.

o   Sabe que una parte importante de su vida, es reconocerse vulnerable y expresar lo que siente.

o   Es consciente de que una de las trampas del privilegio es creer que tener privilegios conviene. La injusticia no le conviene a nadie.

o   Asume al 100% la responsabilidad de parar todo tipo de violencia e intimidaciones que ejerce contra las mujeres. Las que se cometen en privado y las que
se ejercen en los espacios públicos. Desde las visibles y explicitas, hasta las más sutiles y encubiertas.

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