¿Cómo retomas viejas amistades?

Por si existe alguna duda de que los seres humanos somos seres sociales, existen estudios científicos sobre los beneficios que tiene para la salud una buena amistad; está comprobado que las amistades son muy buen antídoto para la incidencia en enfermedades crónicas, lo cual hace que no solo se viva más, sino con una calidad de vida mejor.

Pero en este pequeño artículo abordaremos un tema mucho más complejo que la amistad en sí misma: esas grandes amistades de años atrás que hoy ya no son lo que fueron. Y más que analizar los “ires y venires” de la vida, los cambios de etapa o las situaciones puntuales que hacen que las amistades se transformen o se distancien, me cuestiono… ¿Cómo hacer para volver a “encender esa chispa” con una vieja amistad que no se ha frecuentado?

Estoy segura de que muchas personas nos hemos enfrentado a esta compleja situación de querer actualizar una vieja relación de amistad con la inevitable tarea de construir un nuevo punto de partida que vaya más allá de la previa historia compartida. Y es que esa química que en algún momento se dio puede ya no ser la misma, lo cual no significa que no se puedan recuperar, o bien, reconstruir buenas cosas.

Aquí van algunos puntos importantes a considerar para retomar una vieja amistad:

Primero, como dice Rosana: Sin pausa, pero sin prisa.”

Retomar una amistad implica paciencia y es importante que de antemano se observen las expectativas que hay de por medio. Las etapas de la vida cambian y para retomar hay que partir de la base de que hoy cada quien está en una momento distinto, por lo que la mejor manera de reiniciar es de a poco, pero de manera constante. Incluso esto permite constatar si existen nuevos puntos de coincidencia de donde partir.

 

No esperes a ver quién da el siguiente paso; ¡hazlo tú!

No esperes a que la otra persona de el primer paso o bien que responda o actúe de la manera en la que a ti te gustaría. Independientemente de las razones por las que se hayan distanciado, el “ponerte tus moños” y esperar a que la otra persona te escriba o te marque puede distanciarlos más.

Ahora… una cosa es dar el primer paso y otra que haya un constante desinterés por parte del otro. En ese caso, evalúa si realmente vale la pena el esfuerzo que estás haciendo para retomar la amistad y si esa otra persona tiene un interés real en hacerlo.

Mantén un perfil bajo.

No quieras contarle todo lo que has vivido ni hagas como que no ha cambiado nada entre ustedes durante todo este tiempo. Busca mantener un balance entre recuperar aquello que se pueda y siga vigente y construir una nueva dinámica que los vuelva a vincular. Sin lugar a dudas la mezcla de emoción, intriga y nerviosismo del reencuentro puede hacerte perder de vista que estás sobreactuando.

Y por último… es importante enfocarse en los factores en los que sí puedes influir para retomar la amistad y dejar de lado aquellos que no controlas aunque también influyan en la relación. No te aferres a que las cosas “jalen”, pero intenta que así sea, y si la cosa funciona, no te estanques lo que fue y con lo que es.

En este mundo cambiante se va aprendiendo que una buena amistad no es tan fácil de encontrar y mucho menos de conservar; es por eso que, si hay material suficiente, nunca sobra brincar algunos obstáculos para reconstruir aquello que en el pasado fue tan valioso.

 

La vida después de los 50-60 años es,

en sí misma,

“otro país”.

Gloria Steinem

 

¿Qué es?

Existe más de una forma de discriminación y el edadismo es una de ellas. Siguiendo a Ana Freixas en el libro “Los Cambios en la Vida de las Mujeres” entendemos que edadismo al prejuicio cultural hacia las personas mayores por el simple hecho de serlo. El edadismo incluye conductas, sentimientos y actitudes de rechazo o desagrado hacia quienes no están en “la flor de la vida”.

Todas las formas de discriminación –sexismo, racismo, clasismo, edadismo, solterismo– incluyen distinciones, restricciones, exclusiones, por acción u omisión, que obstaculizan, limitan, impiden, menoscaban o anulan el goce o ejercicio de los derechos humanos o libertades individuales. Debilitan el “yo” y sitúan a los afectados en una posición inferior en las relaciones de poder.

El edadismo incluye prejuicios acerca de envejecer: todo es pérdida, fealdad, enfermedad y deterioro. El imaginario juvenilista no hace espacio al cuerpo y a la vida de las personas mayores.

 

Efectos que genera

A través de expresiones del edadismo como: “estás muy bien para tu edad” o “mi madre no es la típica mujer mayor”, hay una sutil desvalorización porque lo que se espera a esta edad es que las personas estén hechas un horror. Esto genera por un lado, a quienes han sobrepasado los 50, la negación y rechazo del propio envejecimiento, y por el otro, entre los más jóvenes, el desprecio a las personas mayores como grupo del que tratamos de distanciarnos.

 

Diferencias de género: es igual pero no es lo mismo.

En la cultura occidental no es lo mismo envejecer siendo hombre que siendo mujer: mientras los hombres maduran, las mujeres envejecen.  Las mujeres “alcanzan” la mediana edad y la vejez a una edad cronológica más joven que los hombres, que son quienes tienen un margen mayor de “juventud social” (casi veinte años más).

Para ellos existe toda la indulgencia posible en cuanto a la edad, la belleza, la posibilidad de encontrar una pareja afectiva y sexual; para ellas hay menos posibilidades de situarse y estar libremente en el mundo y de ser consideradas atractivas y sexualmente elegibles.

 

¿Qué hacer?

Antaño, la vida era mucho más corta. En promedio, vivimos un tercio más que nuestros abuelos.  Pero… ¿cómo dar significado a estos años “extra”?

  1. Nombrando y visibilizando el edadismo como discriminación: la vida es un ciclo que va más allá de toda forma de discriminación, entre ellas el edadismo.
  2. Creando nuevos mapas mentales ajustados entre lo que la realidad ofrece y las creencias culturales que atrapan: identificando por tanto cuáles son las creencias limitantes para luego cambiarlas.
  3. Aceptando y enfrentando la crisis de identidad que surgirán ante tantos cambios (relaciones, finanzas, profesión, cuerpo, roles y deberes).

 

 

Envejecer bien

La satisfacción a lo largo de la vida correlaciona con haber logrado ciertos resultados, ganado madurez, experiencia, sentido de competencia, confianza en uno mismo, y cierta certeza de los recursos y posibilidades personales.

¿Qué caracteriza a la gente mayor realizada?

Hay un par de elementos claves que reflejan la realización personal en la vida de las personas mayores:

1.- Profundos sentimientos de bienestar y satisfacción: no hay cuentas pendientes ni reclamos a la vida o a alguien en particular. Su experiencia de vida les da la confianza personal para tener clara una postura definida ante la vida misma que le de un profundo significado.

2.- “No estoy cada vez mejor, pero tampoco “cada vez peor”: Se comprende el ciclo de vida y en esta etapa se le da lugar a aquello que te interesa y desarrolla personalmente. Desde convivir con personas con las que tienes relaciones de antaño hasta practicar hobbies.

 

Para cerrar…

El envejecimiento es un proceso de “llegar a ser”. Un hacerse, no un destruirse.

Entre la idea de deterioro y la de progreso existe el proceso de asimilar e integrar el cambio.

 

 ¡Bienvenido cada cumpleaños!   

 

La era de la inmediatez

 

Tanto qué hacer y nada lo hacemos. Tantos pendientes y no sacamos ninguno. Bueno… quizás sacamos uno que otro pendientillo, pero ni cerca estamos de avanzar cabalmente en lo que toca. ¿Cómo es que teniendo tanto trabajo nos ponemos a responder nuestros viejos mensajes de Facebook o a revisar esos grupos de WhatsApp que no paran?

Constantemente, sobre todo en esta era llena de información y distractores,  entramos en un ritmo de rutina en donde experimentamos que el tiempo no nos da para llevar a cabo lo que tenemos que hacer y el visualizar todas las tareas nos paraliza, perdiendo así más tiempo aún. Personalmente, no soy de las personas que dejan las labores urgentes para después, pero sin lugar a dudas desplazo acciones importantes y así me sumo a esta tendencia creciente de posponer.

¿Cómo explicamos esta procrastinación cada vez más frecuente? Es famoso un experimento en el que sientan a diferentes niños, uno por uno,  en una mesa frente a un malvavisco y les dicen que si no se lo comen después se le dará no sólo ese, sino varios malvaviscos más. Ante tal planteamiento algunos de los niños se agarran las manos, lo huelen y hacen de todo para no llevárselo a la boca. Otros, sin dudar, lo toman y “va pa’dentro”. El experimento concluye que los niños que pudieron posponer la gratificación fueron capaces de tener mejores resultados en diferentes áreas de su vida que aquellos a los que se les dificultó tolerar la frustración que implica la auto limitación.

Vivimos en la era de la inmediatez, en donde todo lo queremos en el momento que lo deseamos. Y aunque de primera mano no haga mucho sentido, estas conductas van directamente asociadas con la procrastinación. Procrastinar es retrasar una tarea, y usualmente son aquellas que requieren de mayor planeación, empeño e implicación. Procrastinamos lo más importante. ¿Por qué pasa esto?

En esta necesidad de gratificación inmediata que tenemos, las tareas que requieren mayor enfoque y constancia para generar un resultado tangible son aquellas que solemos dejar para después por el esfuerzo y voluntad que nos implican. Preferimos hacer cosas que nos den una respuesta inmediata aún sabiendo que no es lo más importante que tenemos que hacer. Por eso contestamos mensajes de Facebook y revisamos los grupos de WhatsApp.  El resultado de esto es una aparente gratificación inmediata; pero en el fondo hay poca sensación de competencia y una experiencia de ansiedad.

 

¿Cómo hacer para poder identificar cuando estamos procrastinando?

Primero que nada, pregúntate: “¿qué tan esencial es la tarea que estoy realizando en este momento?” Si bien puede ser importante revisar tus redes sociales y estar al tanto del WhatsApp, puedes apartar un tiempo posterior para hacerlo. Limitar aquellas distracciones que desvían la atención de las tareas importantes es lo que te permitirá construir de a poco una plena autorrealización.

En esta era digital no tiene sentido omitir la virtualidad de nuestras vidas; es más, hoy es un “modus operandi”,  por lo que es importante, incluso necesario  revisar tus redes sociales y estar al tanto del WhatsApp, pero siempre puedes apartar un tiempo posterior para hacerlo, o bien dejar intervalos acotados para entrar a la red.

Hay que saber identificar y organizar nuestros deberes, priorizando aquellos que realmente dan un propósito esencial a nuestra vida, que generalmente son los que más nos cuestan. Estos se nos dificultan más porque, aún sabiendo que son necesarios para llegar a donde queremos, no percibimos un resultado a corto plazo que nos haga sentir ni mucho avance ni mayor satisfacción.

Una técnica puntual es el proponerte pequeñas metas concretas que te lleven paulatinamente a realizar esa tarea mayor, de manera tal que te sientas en movimiento y no percibas nada más una gran carga “sin pies ni cabeza” con la cual no sabes cómo lidiar. Pequeños pasos constantes y sostenidos te llevarán a la meta que quieres alcanzar. Sin prisa pero sin pausa…

 

 

 

 

 

Cómo lidiar con ella

 

Parece que la ansiedad está de moda; y es que es una de las consecuencias emocionales del ritmo desenfrenado al que nos enfrentamos los que vivimos en esta era y en especial en grandes urbes. Si bien existen factores genéticos y de personalidad que pueden predisponer a padecimientos ansiosos, los niveles de ansiedad que las personas vivimos en el día a día van “in crescendo”.

Hay estrategias puntuales que quizás no dobleguen del todo la ansiedad pero que sin lugar a duda ayudan a poder “surfearla” de mejor manera. Veamos qué puedes hacer para lograr sobrellevarla y de a poco, disminuirla y manejarla mejor. No se trata de erradicarla, pero sí de lograr que no “pasme” tu funcionamiento y que no socave tu bienestar .

¿Qué se puede hacer cuando experimentamos ansiedad?

 

1.- Date chance de sentir:

Muchas veces lo que más ansiedad nos genera es el no querer sentir ansiedad y al negar esa emoción o sentimiento potenciamos la posibilidad de que nos atrape y nos paralice. La ansiedad se caracteriza por generar pensamientos repetitivos, por lo que el no permitirte fluir con la emoción pone la mente en tu contra. Empieza dándote cuenta de que la estás experimentando, acéptala y déjate sentir.

 

2.- ¡Muévete!

Literalmente, mueve el cuerpo. Hacer ejercicio es uno de los principales antídotos para la ansiedad, pero ésta se presenta en momentos en los que no siempre podemos salir a correr o hacer yoga. Brinca 10 veces, sal a caminar un rato, aprieta y relaja los puños, arruga en tu puño cerrado un papel… Este tipo de ejercicios canalizan la ansiedad a una acción concreta haciendo que se libere. Inténtalo y observarás una diferencia en ese momento de crisis interna.

3.- Escribe:

El escribir lo que piensas y lo que sientes para volverlo a leer, corregirlo, y reescribirlo si es necesario, te dará una perspectiva muy diferente y mucho más abarcadora de lo que estás viviendo y experimentando. La escritura abre la puerta a la ansiedad generando la sensación de ya no sentirte atrapado por esos sentimientos y pensamientos. Puedes escuchar música para relajarte, inspirarte y escribir un poco más.

4.- Agárrate de un “mantra”:

En religiones y filosofías como el budismo y el hinduismo, un mantra es una frase, palabra o sílaba sagrada que se recita como apoyo de la meditación o para invocar a la divinidad. Aquí puedes construir tu propio mantra: una frase breve que te haga regresar a tu centro en momentos de ansiedad. “Todo estará bien”, “Todo tiene una solución”, “Yo puedo con esto”, “Va a pasar”. Inventa un mantra que te funcione y que puedas repetir cuando lo necesites.

5.- Deja un rato el celular y la computadora:

Aunque estés trabajando, date unos minutos para despejarte. Si estás viendo permanentemente las redes sociales te beneficiará cerrarlas algunos minutos, incluso varios días. Limita el uso del celular a lo básico: descubrirás que no pasa nada si te desconectas un rato para volver a reconectar contigo.

6.- Si se puede, toma acción:

La ansiedad muchas veces surge de problemas que la mente crea y que pueden no ser del todo reales, pero en otras ocasiones atravesamos dificultades y en tales casos sí se puede hacer algo para cambiar o solucionar la situación. Toma responsabilidad y haz lo que te corresponda en cada caso. Unos de los grandes aliados de la ansiedad es la disejecución y el postergar la acción.

Por último…

 

7.- ¡Pide ayuda!

Acudir con un especialista te brinda un proceso de acompañamiento para profundizar lo que estás experimentando en un espacio adecuado a tu situación y tu condición, ofreciéndote así más y mejores herramientas y estrategias para poder lidiar con la ansiedad. Un buen acompañamiento terapéutico te ayudará a construir una base emocional que te proporcione mayor bienestar.

 

 

 

Más y mejor…

Al hablar de sexo se necesita hacer una distinción importante; el sexo se queda corto en relación a nuestra capacidad erótica. El sexo, en sentido literal, es reproductivo y es lo que practican instintivamente los animales. Tenemos una parte instintiva, sí, pero sobre nuestra sexualidad se construyen otras prácticas humanas que pueden o no incluir lo genital: la seducción, la sensualidad, el erotismo, el amor. 

Pero siendo lo distintivo de la vida en pareja la dimensión erótica, a diferencia de cualquier otra relación de amigos o colegas, el sexo juega un papel esencial para vincular, intimar y construir lazos sólidos. De ahí la importancia de cultivarlo, transformarlo, descubrirlo cada día y actualizarlo.

Las prácticas sexuales y eróticas, como muchos otros elementos de una relación amorosa, se compone de hábitos. Por supuesto existen hábitos que te suman (virtuosos) y hábitos que te restan (viciosos). Entonces, ¿cuáles serían aquellas prácticas habituales de las parejas con una vida sexual satisfactoria?

 

1.- Hablan sobre sexo:

Las parejas utilizan el diálogo para abordar lo que es importante para cada uno en su vida erótica. Comunicar qué te gusta, qué te excita, y esas “novedades” que quieres intentar, de manera constructiva, oportuna y sin miedo, es importante  (y puede ser excitante también). Lo mismo sirve para poner sobre la mesa “cuando alguno no está de humor”, por la razón que sea, sin atacar al otro.

 

2.- Se dan el tiempo para gozarse:

Quítate esa idea de que tener que agendar un espacio para tener sexo con tu pareja es síntoma de que las cosas van mal. La vida dista mucho de ese ideal que en algún momento todos imaginamos además de que el “acelere” del día a día lleva a descuidar la satisfacción sexual. Las parejas que suelen hacerse un espacio para el sexo suelen transmitir algo muy claro: mi pareja, mi relación y nuestro disfrute sexual son importantes.

3.- Pasan tiempo juntos:

Entienden que las buenas prácticas sexuales y el erotismo no se dan así porque sí, sino que conlleva un cierto empeño. Los momentos que estés con tu pareja, dale prioridad, con las menos distracciones posible y haciendo de lado los pendientes. La intimidad que estos espacios generan favorecen el intercambio sexual.

4.- Disfrutan lo que hay:

Muchas personas están esperando que el sexo con su pareja sea como de película y la realidad está muy lejos de ser eso. En la vida real hay momentos torpes, incómodos y ridículos y lejos de avergonzarse o tomarlo personal, las parejas que se ríen de la situación y lo toman a la ligera son mucho más felices.

5.- Mantienen la llama encendida:

Sorprende a tu pareja con un mensaje pícaro o una fantasía que tenías guardada por ahí. Recuerda que el erotismo va más allá de la cama y del intercambio sexual. Mantener esa tensión constante es algo que favorece la satisfacción sexual. Como bien canta Rossana a fuego lento me haces agua” .

6.- Entienden los tiempos sexuales:

La sexualidad cabalga con la vida, y en momentos diferentes del ciclo vital se adapta a los cambios que los individuos y las situaciones que van atravesando. No se puede vivir la misma pasión tras dar a luz a un hijo o atravesando una migración de ciudad o país.

7.- Cultivan su capital erótico mutuo:

Conscientes de la importancia de la dimensión erótica en la relación, cultivan de manera personal y en sus intercambios de pareja, su cuidado y belleza física, su vitalidad, su salud, su atractividad que incluye el caminar, los gestos, el encanto con su sentido del humor y sociabilidad. Esto permite que se adueñen del cuerpo como forma de expresión hacia el otro y en una actitud de deseo y apertura hacia el otro.

 

Para cerrar…

Si bien hay que darse el tiempo y el espacio para cultivar esto, no se trata tampoco de que sea un pendiente tortuoso. Intégralo de a poco y no esperes a que tu pareja tome la iniciativa: corre el riesgo y hazlo tú. Comunica con elegancia tu deseo y verás cómo los intercambios entre ustedes se moverán de manera distinta dando lugar de nuevo a esa “chispa” que creías que estaba muriendo. Y si no “resucita”, sin duda es que hay más temas que trabajar…

 

Es evidente que lo que requieren en la actualidad las parejas para estar satisfechas dista mucho de lo que necesitaban los matrimonios de antaño. Comenzando porque antes había un acuerdo único de pareja, el matrimonial, con esquemas bien planteados, roles establecidos y objetivos que todos conocían. Hoy existen diversas formas de vivir el amor, con acuerdos y formatos diversos que son poco claros y que pocas veces se acuerdan explícitamente.

 

Ante expectativas no dichas pero altas, la mayoría de las parejas discuten por los siguientes asuntos:

1.-La intimidad. Ser íntimo es la capacidad de develarse o mostrarse al otro compartiendo el mundo interno: sentimientos, temores, anhelos. Los problemas aparecen cuando en la relación, no se origina un ambiente en el que ambos se sientan seguros para expresar sus sentimientos y temores. O bien, cuando hay expectativas muy diferentes en cuanto a la necesitad y deseo de intimar. Hay quien requiere “decirse todo” para ser íntimo y hay quien no necesita constantemente compartir su mundo emocional.

2.-Roles rígidos. El lento pero sostenido debilitamiento del patriarcado unido al feminismo que va posicionando a la mujer en la sociedad, han hecho que los roles tradicionales de género “salten por los aires” y no quede claro qué le toca a quién, en qué forma y por cuánto tiempo. La mujer ya no se queda en casa como responsable de lo familiar y el hombre ya no es el único proveedor.

3.-El compromiso. Estar comprometido se confunde muchas veces con la definición del tipo de relación que se tiene y con las dudas acerca del vínculo que une a la pareja. Con frecuencia se obvia que estar comprometido es casarse, o cuidar a los hijos del otro, o vivir juntos, cuando en realidad el compromiso puede funcionar de distintas y diversas maneras…

4.-La diferenciación. Diferenciarse es atravesar el proceso que nos constituye en individuos autónomos, distintos a nuestra familia de origen. Esto no significa romper con nuestros orígenes o distanciarnos de nuestros padres, pero sí conquistar la autonomía. Y la autonomía no es solo la independencia económica – si bien la implica y la requiere – sino la posibilidad de elegir qué quieres con base en la propia escala de valores, propios deseos, necesidades, gustos, e intereses.

5.-La pasión. Es ese sentimiento intenso de conexión con el otro. Los problemas generalmente aparecen, primero, cuando uno de los miembros pasa, antes que el otro, del enamoramiento a una etapa más estable; el que sigue enamorado deja de ser correspondido en esa pasión intensa. Y segundo, cuando al pasar el enamoramiento se hace evidente una falta de acoplamiento sexual que quizás se venía arrastrando desde antes, pero por el mismo enamoramiento, ninguno de los dos lo notaban.

6.-Cercanía – Distancia. Por razones diversas – usos y costumbres, carácter, idea del amor, estilo de apego, entre otras – las personas necesitamos diferente cercanía y fusión con nuestra pareja: algunos requieren compartir casi todo en cuanto a actividades, cercanía física, compañía constante, comunicación abierta y permanente, etcétera, y otros son más individualistas buscando espacios privados, tiempos a solas y actividades consigo mismo. Esto puede generar confusión y desgaste en tanto que uno requiere más contacto que el otro.

7.-El poder. El poder se juega siempre en cualquier intercambio humano; y no es malo siempre que se use para construir. El poder sirve para lograr cosas, acceder a espacios de crecimiento, y hacer el bien. Pero quien tiene más poder tiene siempre más responsabilidad.

¿Cuáles son los efectos de estos problemas?

La imposibilidad de visibilizar estos asuntos, cuestionarlos y ponerlos sobre la mesa para manejarlos, generarán interacciones de pareja cada vez más centradas en la lucha de poder, en la crítica y desacreditación hacia el otro, en la frustración y por tanto en el desgaste de la relación. La posibilidad de resolver lo que tiene solución y de negociar y manejar lo que no tiene, es la clave para que las parejas logren convivencias satisfactorias, duraderas y que apuesten al apoyo y crecimiento de cada una de las personas que la constituyen.

 

El “fast love”, fácil y rápido, así como la “fast food” (comida rápida), está de moda. Y es por eso que las parejas difícilmente duran más de lo que el enamoramiento les pueda dar. El enamoramiento se puede dar en un “flechazo” pero el amor se cuece a fuego lento.

Construir un buen amor nos requiere de ciertas habilidades y “requisitos” particulares que podemos desarrollar. Veamos de qué tratan algunas de ellas.

1.- Tolerancia a la frustración: Si esperas satisfacciones y placer constante no lograrás brincar los momentos ríspidos y las circunstancias de aridez que todo amor conlleva.

2.- Flexibilidad: Esta te permite integrar las diferencias que el otro trae a la relación y modificar algo tuyo para bien de la pareja. Podemos cambiar algunas cosas pero hay diferencias irreductibles que se deben conocer y aceptar.

3.- Auto Conocimiento: El conocerte te permite elegir mejor y también respetar tus necesidades, intereses y valores dentro de la relación, así como ponerlos al servicio del otro. Además el auto conocimiento te permite adecua tus aspiraciones a tus posibilidades.

 

4.- Capacidad de llegar a acuerdos: Los buenos amores son los que actualizan su relación. Las diferencias se aceptan y el manejo de las mismas se negocian a través de acuerdos temporales que cuando sea necesario se pueden actualizar.

5.- Técnicas de comunicación: si no sabes escuchar y no te puedes expresar, difícilmente podrás poner sobre la mesa tu punto de vista y entender, al mismo tiempo, la perspectiva de tu pareja.

6.-Independencia económica: La independencia económica te da mucho margen de acción además de sumar recursos materiales a la relación. El amor no florece bien en la escases, además de que la falta de recursos de alguien lo hace más vulnerable al control del otro y a la igualdad en las negociaciones.

7.-Autonomía emocional: Pero “no solo de pan vive el hombre”. La autonomía consiste en la capacidad de poner los límites que necesitas con el otro sin tener que romper, distanciarte o cerrarte del todo. La autonomía emocional te permite manejar tus afectos de forma que te puedas auto contener ante la ansiedad que genera la aparición de ciertos problemas así como legitimar lo que requieres y deseas.

8.- Un proyecto de vida personal: El amor no puede ser tu único proyecto de vida. Quien tiene una vida con sentido y con pasión está más capacitado para sumar y no para restar a una relación.

Cada uno tenemos personalidades distintas y sin lugar a dudas nuestros rasgos de carácter condicionan la forma en la que nos relacionamos con una pareja. Pero además de aprender a pulir nuestra personalidad podemos desarrollar herramientas y recursos personales que nos aporten madurez y con ello mayores competencias para construir un buen amor.