¿Cómo retomas viejas amistades?

Por si existe alguna duda de que los seres humanos somos seres sociales, existen estudios científicos sobre los beneficios que tiene para la salud una buena amistad; está comprobado que las amistades son muy buen antídoto para la incidencia en enfermedades crónicas, lo cual hace que no solo se viva más, sino con una calidad de vida mejor.

Pero en este pequeño artículo abordaremos un tema mucho más complejo que la amistad en sí misma: esas grandes amistades de años atrás que hoy ya no son lo que fueron. Y más que analizar los “ires y venires” de la vida, los cambios de etapa o las situaciones puntuales que hacen que las amistades se transformen o se distancien, me cuestiono… ¿Cómo hacer para volver a “encender esa chispa” con una vieja amistad que no se ha frecuentado?

Estoy segura de que muchas personas nos hemos enfrentado a esta compleja situación de querer actualizar una vieja relación de amistad con la inevitable tarea de construir un nuevo punto de partida que vaya más allá de la previa historia compartida. Y es que esa química que en algún momento se dio puede ya no ser la misma, lo cual no significa que no se puedan recuperar, o bien, reconstruir buenas cosas.

Aquí van algunos puntos importantes a considerar para retomar una vieja amistad:

Primero, como dice Rosana: Sin pausa, pero sin prisa.”

Retomar una amistad implica paciencia y es importante que de antemano se observen las expectativas que hay de por medio. Las etapas de la vida cambian y para retomar hay que partir de la base de que hoy cada quien está en una momento distinto, por lo que la mejor manera de reiniciar es de a poco, pero de manera constante. Incluso esto permite constatar si existen nuevos puntos de coincidencia de donde partir.

 

No esperes a ver quién da el siguiente paso; ¡hazlo tú!

No esperes a que la otra persona de el primer paso o bien que responda o actúe de la manera en la que a ti te gustaría. Independientemente de las razones por las que se hayan distanciado, el “ponerte tus moños” y esperar a que la otra persona te escriba o te marque puede distanciarlos más.

Ahora… una cosa es dar el primer paso y otra que haya un constante desinterés por parte del otro. En ese caso, evalúa si realmente vale la pena el esfuerzo que estás haciendo para retomar la amistad y si esa otra persona tiene un interés real en hacerlo.

Mantén un perfil bajo.

No quieras contarle todo lo que has vivido ni hagas como que no ha cambiado nada entre ustedes durante todo este tiempo. Busca mantener un balance entre recuperar aquello que se pueda y siga vigente y construir una nueva dinámica que los vuelva a vincular. Sin lugar a dudas la mezcla de emoción, intriga y nerviosismo del reencuentro puede hacerte perder de vista que estás sobreactuando.

Y por último… es importante enfocarse en los factores en los que sí puedes influir para retomar la amistad y dejar de lado aquellos que no controlas aunque también influyan en la relación. No te aferres a que las cosas “jalen”, pero intenta que así sea, y si la cosa funciona, no te estanques lo que fue y con lo que es.

En este mundo cambiante se va aprendiendo que una buena amistad no es tan fácil de encontrar y mucho menos de conservar; es por eso que, si hay material suficiente, nunca sobra brincar algunos obstáculos para reconstruir aquello que en el pasado fue tan valioso.

 

La vida después de los 50-60 años es,

en sí misma,

“otro país”.

Gloria Steinem

 

¿Qué es?

Existe más de una forma de discriminación y el edadismo es una de ellas. Siguiendo a Ana Freixas en el libro “Los Cambios en la Vida de las Mujeres” entendemos que edadismo al prejuicio cultural hacia las personas mayores por el simple hecho de serlo. El edadismo incluye conductas, sentimientos y actitudes de rechazo o desagrado hacia quienes no están en “la flor de la vida”.

Todas las formas de discriminación –sexismo, racismo, clasismo, edadismo, solterismo– incluyen distinciones, restricciones, exclusiones, por acción u omisión, que obstaculizan, limitan, impiden, menoscaban o anulan el goce o ejercicio de los derechos humanos o libertades individuales. Debilitan el “yo” y sitúan a los afectados en una posición inferior en las relaciones de poder.

El edadismo incluye prejuicios acerca de envejecer: todo es pérdida, fealdad, enfermedad y deterioro. El imaginario juvenilista no hace espacio al cuerpo y a la vida de las personas mayores.

 

Efectos que genera

A través de expresiones del edadismo como: “estás muy bien para tu edad” o “mi madre no es la típica mujer mayor”, hay una sutil desvalorización porque lo que se espera a esta edad es que las personas estén hechas un horror. Esto genera por un lado, a quienes han sobrepasado los 50, la negación y rechazo del propio envejecimiento, y por el otro, entre los más jóvenes, el desprecio a las personas mayores como grupo del que tratamos de distanciarnos.

 

Diferencias de género: es igual pero no es lo mismo.

En la cultura occidental no es lo mismo envejecer siendo hombre que siendo mujer: mientras los hombres maduran, las mujeres envejecen.  Las mujeres “alcanzan” la mediana edad y la vejez a una edad cronológica más joven que los hombres, que son quienes tienen un margen mayor de “juventud social” (casi veinte años más).

Para ellos existe toda la indulgencia posible en cuanto a la edad, la belleza, la posibilidad de encontrar una pareja afectiva y sexual; para ellas hay menos posibilidades de situarse y estar libremente en el mundo y de ser consideradas atractivas y sexualmente elegibles.

 

¿Qué hacer?

Antaño, la vida era mucho más corta. En promedio, vivimos un tercio más que nuestros abuelos.  Pero… ¿cómo dar significado a estos años “extra”?

  1. Nombrando y visibilizando el edadismo como discriminación: la vida es un ciclo que va más allá de toda forma de discriminación, entre ellas el edadismo.
  2. Creando nuevos mapas mentales ajustados entre lo que la realidad ofrece y las creencias culturales que atrapan: identificando por tanto cuáles son las creencias limitantes para luego cambiarlas.
  3. Aceptando y enfrentando la crisis de identidad que surgirán ante tantos cambios (relaciones, finanzas, profesión, cuerpo, roles y deberes).

 

 

Envejecer bien

La satisfacción a lo largo de la vida correlaciona con haber logrado ciertos resultados, ganado madurez, experiencia, sentido de competencia, confianza en uno mismo, y cierta certeza de los recursos y posibilidades personales.

¿Qué caracteriza a la gente mayor realizada?

Hay un par de elementos claves que reflejan la realización personal en la vida de las personas mayores:

1.- Profundos sentimientos de bienestar y satisfacción: no hay cuentas pendientes ni reclamos a la vida o a alguien en particular. Su experiencia de vida les da la confianza personal para tener clara una postura definida ante la vida misma que le de un profundo significado.

2.- “No estoy cada vez mejor, pero tampoco “cada vez peor”: Se comprende el ciclo de vida y en esta etapa se le da lugar a aquello que te interesa y desarrolla personalmente. Desde convivir con personas con las que tienes relaciones de antaño hasta practicar hobbies.

 

Para cerrar…

El envejecimiento es un proceso de “llegar a ser”. Un hacerse, no un destruirse.

Entre la idea de deterioro y la de progreso existe el proceso de asimilar e integrar el cambio.

 

 ¡Bienvenido cada cumpleaños!   

 

La era de la inmediatez

 

Tanto qué hacer y nada lo hacemos. Tantos pendientes y no sacamos ninguno. Bueno… quizás sacamos uno que otro pendientillo, pero ni cerca estamos de avanzar cabalmente en lo que toca. ¿Cómo es que teniendo tanto trabajo nos ponemos a responder nuestros viejos mensajes de Facebook o a revisar esos grupos de WhatsApp que no paran?

Constantemente, sobre todo en esta era llena de información y distractores,  entramos en un ritmo de rutina en donde experimentamos que el tiempo no nos da para llevar a cabo lo que tenemos que hacer y el visualizar todas las tareas nos paraliza, perdiendo así más tiempo aún. Personalmente, no soy de las personas que dejan las labores urgentes para después, pero sin lugar a dudas desplazo acciones importantes y así me sumo a esta tendencia creciente de posponer.

¿Cómo explicamos esta procrastinación cada vez más frecuente? Es famoso un experimento en el que sientan a diferentes niños, uno por uno,  en una mesa frente a un malvavisco y les dicen que si no se lo comen después se le dará no sólo ese, sino varios malvaviscos más. Ante tal planteamiento algunos de los niños se agarran las manos, lo huelen y hacen de todo para no llevárselo a la boca. Otros, sin dudar, lo toman y “va pa’dentro”. El experimento concluye que los niños que pudieron posponer la gratificación fueron capaces de tener mejores resultados en diferentes áreas de su vida que aquellos a los que se les dificultó tolerar la frustración que implica la auto limitación.

Vivimos en la era de la inmediatez, en donde todo lo queremos en el momento que lo deseamos. Y aunque de primera mano no haga mucho sentido, estas conductas van directamente asociadas con la procrastinación. Procrastinar es retrasar una tarea, y usualmente son aquellas que requieren de mayor planeación, empeño e implicación. Procrastinamos lo más importante. ¿Por qué pasa esto?

En esta necesidad de gratificación inmediata que tenemos, las tareas que requieren mayor enfoque y constancia para generar un resultado tangible son aquellas que solemos dejar para después por el esfuerzo y voluntad que nos implican. Preferimos hacer cosas que nos den una respuesta inmediata aún sabiendo que no es lo más importante que tenemos que hacer. Por eso contestamos mensajes de Facebook y revisamos los grupos de WhatsApp.  El resultado de esto es una aparente gratificación inmediata; pero en el fondo hay poca sensación de competencia y una experiencia de ansiedad.

 

¿Cómo hacer para poder identificar cuando estamos procrastinando?

Primero que nada, pregúntate: “¿qué tan esencial es la tarea que estoy realizando en este momento?” Si bien puede ser importante revisar tus redes sociales y estar al tanto del WhatsApp, puedes apartar un tiempo posterior para hacerlo. Limitar aquellas distracciones que desvían la atención de las tareas importantes es lo que te permitirá construir de a poco una plena autorrealización.

En esta era digital no tiene sentido omitir la virtualidad de nuestras vidas; es más, hoy es un “modus operandi”,  por lo que es importante, incluso necesario  revisar tus redes sociales y estar al tanto del WhatsApp, pero siempre puedes apartar un tiempo posterior para hacerlo, o bien dejar intervalos acotados para entrar a la red.

Hay que saber identificar y organizar nuestros deberes, priorizando aquellos que realmente dan un propósito esencial a nuestra vida, que generalmente son los que más nos cuestan. Estos se nos dificultan más porque, aún sabiendo que son necesarios para llegar a donde queremos, no percibimos un resultado a corto plazo que nos haga sentir ni mucho avance ni mayor satisfacción.

Una técnica puntual es el proponerte pequeñas metas concretas que te lleven paulatinamente a realizar esa tarea mayor, de manera tal que te sientas en movimiento y no percibas nada más una gran carga “sin pies ni cabeza” con la cual no sabes cómo lidiar. Pequeños pasos constantes y sostenidos te llevarán a la meta que quieres alcanzar. Sin prisa pero sin pausa…

 

 

 

 

 

Cómo lidiar con ella

 

Parece que la ansiedad está de moda; y es que es una de las consecuencias emocionales del ritmo desenfrenado al que nos enfrentamos los que vivimos en esta era y en especial en grandes urbes. Si bien existen factores genéticos y de personalidad que pueden predisponer a padecimientos ansiosos, los niveles de ansiedad que las personas vivimos en el día a día van “in crescendo”.

Hay estrategias puntuales que quizás no dobleguen del todo la ansiedad pero que sin lugar a duda ayudan a poder “surfearla” de mejor manera. Veamos qué puedes hacer para lograr sobrellevarla y de a poco, disminuirla y manejarla mejor. No se trata de erradicarla, pero sí de lograr que no “pasme” tu funcionamiento y que no socave tu bienestar .

¿Qué se puede hacer cuando experimentamos ansiedad?

 

1.- Date chance de sentir:

Muchas veces lo que más ansiedad nos genera es el no querer sentir ansiedad y al negar esa emoción o sentimiento potenciamos la posibilidad de que nos atrape y nos paralice. La ansiedad se caracteriza por generar pensamientos repetitivos, por lo que el no permitirte fluir con la emoción pone la mente en tu contra. Empieza dándote cuenta de que la estás experimentando, acéptala y déjate sentir.

 

2.- ¡Muévete!

Literalmente, mueve el cuerpo. Hacer ejercicio es uno de los principales antídotos para la ansiedad, pero ésta se presenta en momentos en los que no siempre podemos salir a correr o hacer yoga. Brinca 10 veces, sal a caminar un rato, aprieta y relaja los puños, arruga en tu puño cerrado un papel… Este tipo de ejercicios canalizan la ansiedad a una acción concreta haciendo que se libere. Inténtalo y observarás una diferencia en ese momento de crisis interna.

3.- Escribe:

El escribir lo que piensas y lo que sientes para volverlo a leer, corregirlo, y reescribirlo si es necesario, te dará una perspectiva muy diferente y mucho más abarcadora de lo que estás viviendo y experimentando. La escritura abre la puerta a la ansiedad generando la sensación de ya no sentirte atrapado por esos sentimientos y pensamientos. Puedes escuchar música para relajarte, inspirarte y escribir un poco más.

4.- Agárrate de un “mantra”:

En religiones y filosofías como el budismo y el hinduismo, un mantra es una frase, palabra o sílaba sagrada que se recita como apoyo de la meditación o para invocar a la divinidad. Aquí puedes construir tu propio mantra: una frase breve que te haga regresar a tu centro en momentos de ansiedad. “Todo estará bien”, “Todo tiene una solución”, “Yo puedo con esto”, “Va a pasar”. Inventa un mantra que te funcione y que puedas repetir cuando lo necesites.

5.- Deja un rato el celular y la computadora:

Aunque estés trabajando, date unos minutos para despejarte. Si estás viendo permanentemente las redes sociales te beneficiará cerrarlas algunos minutos, incluso varios días. Limita el uso del celular a lo básico: descubrirás que no pasa nada si te desconectas un rato para volver a reconectar contigo.

6.- Si se puede, toma acción:

La ansiedad muchas veces surge de problemas que la mente crea y que pueden no ser del todo reales, pero en otras ocasiones atravesamos dificultades y en tales casos sí se puede hacer algo para cambiar o solucionar la situación. Toma responsabilidad y haz lo que te corresponda en cada caso. Unos de los grandes aliados de la ansiedad es la disejecución y el postergar la acción.

Por último…

 

7.- ¡Pide ayuda!

Acudir con un especialista te brinda un proceso de acompañamiento para profundizar lo que estás experimentando en un espacio adecuado a tu situación y tu condición, ofreciéndote así más y mejores herramientas y estrategias para poder lidiar con la ansiedad. Un buen acompañamiento terapéutico te ayudará a construir una base emocional que te proporcione mayor bienestar.

 

 

 

Más y mejor…

Al hablar de sexo se necesita hacer una distinción importante; el sexo se queda corto en relación a nuestra capacidad erótica. El sexo, en sentido literal, es reproductivo y es lo que practican instintivamente los animales. Tenemos una parte instintiva, sí, pero sobre nuestra sexualidad se construyen otras prácticas humanas que pueden o no incluir lo genital: la seducción, la sensualidad, el erotismo, el amor. 

Pero siendo lo distintivo de la vida en pareja la dimensión erótica, a diferencia de cualquier otra relación de amigos o colegas, el sexo juega un papel esencial para vincular, intimar y construir lazos sólidos. De ahí la importancia de cultivarlo, transformarlo, descubrirlo cada día y actualizarlo.

Las prácticas sexuales y eróticas, como muchos otros elementos de una relación amorosa, se compone de hábitos. Por supuesto existen hábitos que te suman (virtuosos) y hábitos que te restan (viciosos). Entonces, ¿cuáles serían aquellas prácticas habituales de las parejas con una vida sexual satisfactoria?

 

1.- Hablan sobre sexo:

Las parejas utilizan el diálogo para abordar lo que es importante para cada uno en su vida erótica. Comunicar qué te gusta, qué te excita, y esas “novedades” que quieres intentar, de manera constructiva, oportuna y sin miedo, es importante  (y puede ser excitante también). Lo mismo sirve para poner sobre la mesa “cuando alguno no está de humor”, por la razón que sea, sin atacar al otro.

 

2.- Se dan el tiempo para gozarse:

Quítate esa idea de que tener que agendar un espacio para tener sexo con tu pareja es síntoma de que las cosas van mal. La vida dista mucho de ese ideal que en algún momento todos imaginamos además de que el “acelere” del día a día lleva a descuidar la satisfacción sexual. Las parejas que suelen hacerse un espacio para el sexo suelen transmitir algo muy claro: mi pareja, mi relación y nuestro disfrute sexual son importantes.

3.- Pasan tiempo juntos:

Entienden que las buenas prácticas sexuales y el erotismo no se dan así porque sí, sino que conlleva un cierto empeño. Los momentos que estés con tu pareja, dale prioridad, con las menos distracciones posible y haciendo de lado los pendientes. La intimidad que estos espacios generan favorecen el intercambio sexual.

4.- Disfrutan lo que hay:

Muchas personas están esperando que el sexo con su pareja sea como de película y la realidad está muy lejos de ser eso. En la vida real hay momentos torpes, incómodos y ridículos y lejos de avergonzarse o tomarlo personal, las parejas que se ríen de la situación y lo toman a la ligera son mucho más felices.

5.- Mantienen la llama encendida:

Sorprende a tu pareja con un mensaje pícaro o una fantasía que tenías guardada por ahí. Recuerda que el erotismo va más allá de la cama y del intercambio sexual. Mantener esa tensión constante es algo que favorece la satisfacción sexual. Como bien canta Rossana a fuego lento me haces agua” .

6.- Entienden los tiempos sexuales:

La sexualidad cabalga con la vida, y en momentos diferentes del ciclo vital se adapta a los cambios que los individuos y las situaciones que van atravesando. No se puede vivir la misma pasión tras dar a luz a un hijo o atravesando una migración de ciudad o país.

7.- Cultivan su capital erótico mutuo:

Conscientes de la importancia de la dimensión erótica en la relación, cultivan de manera personal y en sus intercambios de pareja, su cuidado y belleza física, su vitalidad, su salud, su atractividad que incluye el caminar, los gestos, el encanto con su sentido del humor y sociabilidad. Esto permite que se adueñen del cuerpo como forma de expresión hacia el otro y en una actitud de deseo y apertura hacia el otro.

 

Para cerrar…

Si bien hay que darse el tiempo y el espacio para cultivar esto, no se trata tampoco de que sea un pendiente tortuoso. Intégralo de a poco y no esperes a que tu pareja tome la iniciativa: corre el riesgo y hazlo tú. Comunica con elegancia tu deseo y verás cómo los intercambios entre ustedes se moverán de manera distinta dando lugar de nuevo a esa “chispa” que creías que estaba muriendo. Y si no “resucita”, sin duda es que hay más temas que trabajar…

 

 A mí me gusta vestirme de colorines y tener en mi closet “prendillas” varias de tonalidades múltiples. Y por ahí me dicen algunos “quesque” especialistas en moda que por qué no uso colores más sobrios, que con negro y blanco me vería mejor, que no le quite elegancia a mi lucir.  Si  bien algunas personas me ven curioso, y de reojo revisan que cosita rara me eché encima hoy, yo me desconcierto un poco con aquellos a los que les gusta siempre andar con saquito azul marino, pantalón en tonos grises, y “tan tan”. Y del guardarropa a la cama la cosa tampoco cambia: en el sexo, el erotismo y el amor, la cuestión de la variedad de encuentros, gustos, estímulos y deseos – a los que les gusta solo vestir de “blanco y negro” – les parecen desviaciones sino es que francas “perversiones” y sinónimo de enfermedad. ¡Ah, cuánta moralidad e ignorancia en un espacio que puede ser tan pintoresco, gozoso, variadito y lúdico! Y es que ha sido taaaaan difícil desafiar la heteronormatividad hegemónica (¿suena rimbombante verdad?) como referente absoluto en cuestiones de amores y de sexualidad.  ¿Desde dónde es que nadie piensa que la heterosexualidad sea “rarita”? ¿Por qué asumir que quien explora y adopta otros caminos tiene que tener alguna “tuerca mal”? Con el estandarte de la “reproducción” no podemos soltar la necesidad de prohibir o juzgar la existencia de diferencias en la cama y en el corazón. A mí que no me digan que “la naturaleza dice” o que “la esencia clama”. Muchas cosas de lo humano son producto de la evolución –como el apéndice y el himen que hoy de poco sirven-. La sexualidad y los amores son también producto de lo social y por tanto son mucho más “variopinto” que lo que los sistemas de “salud” pretenden aceptar. Lo que sirve, se usa, lo que no sirve y no molesta ahí está, y lo que no sirve y estorba, a volar. La sexualidad no es “black and white”,  así que pintémonos del color que nos apetezca en este amplio continuo entre homos, heteros, bis  X Y Z  y combinaciones más.

 

 

 

 

¿Cuáles son las necesidades, gustos y criterios de la mujer hoy?

 

La atractividad no es solo una cuestión de belleza o de presencia, sino también de esencia (quien realmente soy) e incluso de consciencia (de qué me doy cuenta). Por eso al hablar sobre lo que hace atractivo a un hombre no nos referimos únicamente a su belleza física, aunque también la implique, sino de más atributos que son parte de la dimensión psíquica la cual  también ha de tomarse en cuenta.

Entendemos la atractividad como la capacidad de despertar interés ajeno como consecuencia del desarrollo adecuado de los atributos y valores personales. Cada uno de esos atributos y valores puede desarrollarse si nos aplicamos a la labor con voluntad y convencimiento.

Entonces, ¿cuáles son los elementos que hoy en día las mujeres consideran más? ¿Es verdad que el físico pasa a segundo plano?

Sí y no; vivimos en una sociedad en donde indudablemente el físico es tomado en cuenta. Lo estético, lo bello, gusta; sin embargo, cada vez son más las mujeres heterosexuales que ponen por delante muchos otros elementos. ¿Y cuáles son esos elementos?

 

1. Inteligencia: es la facultad de resolver situaciones nuevas por medio del ejercicio intelectual. Pero el aspecto que atrae es su aplicación a la interacción social.

La inteligencia que enamora es aquella a la que se le denomina constructiva. Esta consiste en:

  • Escuchar más de lo que se habla.
  • Aceptar más críticas de las que se emiten, sobretodo de los demás.
  • Ser más permisivos con el comportamiento ajeno y exigentes con el propio.
  • Detectar fácilmente los valores ajenos.
  • Posibilidad de mantener relaciones simétricas.

 

2. Simpatía: es la capacidad de despertar el interés ajeno a través del ejercicio del ingenio y el don de gentes. Para ser simpático hay que ser inteligente, aunque naturalmente, no todos los inteligentes son simpáticos. La simpatía es un derivado de la inteligencia verbal, la habilidad social y la capacidad de adaptación al entorno.

Ser extrovertido facilita el ser simpático, pero para ser simpático no es imprescindible tener ese perfil. Ambos atributos se pueden aprender y así ganar algo en extroversión y en simpatía.

 

3. Personalidad: Es obvio que todos tenemos personalidad y que todos tenemos la facultad de mejorarla voluntariamente. No todos gustamos por las mismas cosas pero todos podemos gustar por alguna cosa y la clave de la personalidad atractiva no reside tanto en la magnitud objetiva de sus valores sino en su utilización oportuna y constructiva de los mismos. La persona nace pero la personalidad se hace, o mejor dicho puede hacerse si asumimos la facultad de construirnos.

 

 

La personalidad que enamora es la de quien, siendo admirable, nos hace sentir cómodos en su compañía. La simpatía que enamora es la que hace sonreír, sin burlarse de nadie. Y la inteligencia que enamora es la que sabe ponerse al servicio de una utilización no agresiva de todos los demás valores de la persona.

Entonces es importante, claro está, notar si un hombre cuida su apariencia física y se mantiene saludable; también si es autónomo económicamente, de modo que tenga acceso a una vida digna y rica en experiencias. Pero ni su físico ni su dinero terminan siendo la clave de su atractividad.

 

 

El rápido crecimiento de las redes sociales y los usos que se le dan sin lugar a dudas es algo que ninguno se veía venir. Sin embargo son una realidad y a la realidad hay que hacerle frente con todo y sus consecuencias.

Por eso hay que indagar en las consecuencias que están teniendo las redes sociales, y para profundizar en eso hay un pozo bastante hondo. Pero en este texto me limito a cómo impactan las redes sociales a la construcción del autoestima.

 

1.- No está mal querer gustar… ¡Pero hasta cierto punto!

Hay tendencias en las redes que se basan en querer –literalmente- gustar; con el constante estímulo que el cerebro produce al recibir un “me gusta”, este querer gustar puede convertirse en un verdadero problema, hasta llegar a ser una obsesión.

 

2.- La realidad está a años luz de ser lo que vemos en las redes.

Éstos estilos de vida perfectos, en donde  los que lo promueven muestran una felicidad absoluta con cuerpos con una figura envidiable, alimentación saludable, ejercicio y deporte, y además, yoga y meditación. ¿Pues cómo no va a repercutir a nuestra autoestima estar comparándonos constantemente con personas que suben diariamente fotos y publicaciones de una vida “ideal”?

 

3.- A quien te tienes que gustar es a ti

El estar todo el tiempo observando a los llamados influencers nos lleva a querer satisfacer una constante necesidad de gustar; de complacer a los demás. Y es un hecho que la mirada de los demás es un factor determinante en  la construcción de nuestro carácter, pero con las redes sociales esto se ha llevado a un extremo, que como cualquier extremo, dista mucho de lo sano.

 

Las nuevas tecnologías nos permiten construir una imagen nueva, que podemos controlar y modificar a nuestra conveniencia, pero claro, siempre con un precio: el mostrar esa imagen que queremos mostrar no tiene el mismo valor sin un público que lo observe. El verdadero valor de los likes es confirmar que estamos siendo vistos y evaluados.

Y hasta parece que no se vale tener un mal día o enojarse y entonces todo el tiempo se tiene que vivir en una pose constante (hasta cuando se está teniendo un mal momento). Como ya lo mencioné, las redes sociales no son las responsables –del todo- de este fenómeno que está ocurriendo; es el uso, consciente o inconsciente, que se les da lo que puede llegar a generar consecuencias en la autoestima

 

Es muy importante reconocer los hábitos que te auto sabotean. Muchas veces lo que te ha permitido estar donde estás hoy no es lo que te facilitará llegar a donde quieres. Tendemos a actuar en piloto automático repitiendo conductas que podemos creer que son parte de nuestro carácter.

¿Por qué aun sabiendo qué se quiere y qué se necesita cambiar es tan difícil hacerlo?

Creencias  que atascan:

  1. La ambición es mala: Las mujeres con un “high profile” son generalmente criticadas de ser muy ambiciosas y demasiado interesadas para ser confiables.
  2. Ser una buena persona implica no desilusionar a nadie: Por lo tanto para vivirte como buena persona requieres negarte a ti misma para no “traicionar” a los demás, y así no sentir la culpa y la vergüenza de defraudar.

Estas creencias se basan en la idea de que las mujeres han de priorizar las necesidades de los demás por encima de los propios. Y de las creencias surgen los hábitos…

 

Hábitos que impiden a las mujeres lograr sus metas:

1.Esperar que los otros de forma espontánea se den cuanta y premien tus contribuciones: Tú necesitas ser la promotora de ti misma. No es suficiente trabajar mucho y dejar que el trabajo “hable por sí solo”, también hay que comunicarlo.

2. Construir más que aprovechar las relaciones: Las mujeres somos especialistas en construir relaciones, pero pocas veces las construimos para catapultar nuestras ambiciones. Aprovechar relaciones es:

  • Reciprocidad: “Ayúdame y te ayudo”, explícita o implícitamente.
  • Conseguir tácticas para acciones a corto plazo y estrategias para logros a largo plazo.
  • Es intencional. Estableces las relaciones con un propósito especifico a diferencia de cuando construyes una amistad. Ofrece recompensas medibles y concretas y no como en la amistad que son subjetivas.

No tienes menos poder que los demás y no es un abuso aprovechar una relación: busca el ganar-ganar y arriésgate.

3.La trampa de la perfección:

  • Crea estrés en ti y en los que te rodean.
  • Te atasca en detalles y te distrae de la perspectiva más amplia.
  • Los pequeños errores te derrumban.

A los hombres ejecutivos se les premia más por ser atrevidos y correr riesgos y a las mujeres por su precisión y corrección lo cual crea mucho temor a cometer errores.

Existe un perfeccionismo saludable, pero no impide delegar con responsabilidad; prioriza en vez de acaparar la acción, sobrecargándote, para que todo salga “perfecto”. ¡Confía en los demás!

4.La esclavitud a agradar: Querer que todos a tu alrededor se sientan bien y te quieran puede ser un problema ya que no te permite actuar con autoridad. Además, puedes dejar de ser buena aliada o ser poco confiable porque te limita excesivamente la opinión de los demás. Poder leer las necesidades ajenas tiene ventajas, pero querer ser siempre motivadora, conectada y comunicadora con todos puede ser una limitante.

5.Minimizarte: Achicarte, agarrar el último asiento, encogerte de brazos y piernas, agacharte, etc. perjudica tu habilidad de proyectar autoridad y poder. Lo mismo con el lenguaje diciendo “perdón, solo digo algo rápido”, o bien hablando de un “nosotros” cuando lo que toca es decir “Yo”. Así das la imagen de que lo tuyo es menos importante y no quieres quitarles el tiempo.

6.Dejar que tu radar te distraiga: Las organizaciones privilegian la observación de laser: poner foco a lo central. Es importante aprender a replantearte la información que notas. Esto no implica escoger entre los pensamiento que vienen a tu mente y lo que quieres comunicar sino integrar toda la información de tu cerebro izquierdo y derecho y poner foco a lo que en ese momento quieres hacer.

Empieza con una cosa a la vez:

Hay hábitos a los que te apegas porque te sirvieron en el pasado. Es difícil reconocer que lo que una vez fue útil hoy puede no servirte porque las conductas familiares las sentimos parte de nosotras mismas. Pero dejarlas ir o usarlas solo cuando es necesario ayuda a crecer.

Es necesario que cada vez más y más mujeres se posicionen en puestos de poder y de influencia. Espero que estas ideas te ayuden a llegar al lugar que quieres en tu rama de experiencia, en tu trabajo y en tu organización para que así seas una mujer que pueda hacer una diferencia positiva en nuestro mundo.