Liderazgo empresarial femenino

Desafíos y beneficios para hombres y mujeres en el ámbito profesional

 Objetivos:

  • Reconocer las características que han mermado el crecimiento profesional de las mujeres a lo largo de la historia.
  • Generar herramientas para superar estereotipos que no favorezcan el desarrollo íntegro de las mujeres en el ámbito laboral.
  • Vislumbrar los retos y responsabilidades que implica el deshacerse de prejuicios de género con raíces patriarcales.
  • Acompañar el proceso que las mujeres atraviesan antes de permitirse reconocerse como líderes.
  • Fomentar la autoestima y el auto reconocimiento de méritos laborales.

Las mujeres, en un mundo patriarcal, han tenido que esforzarse doblemente para obtener éxito y reconocimiento. Han tenido que luchar contra los clichés y estereotipos ancestrales, así como contra los obstáculos que la sociedad pone en el camino diario –consciente o inconscientemente-, tanto como contra la falta de empatía y comprensión de un mundo diseñado mayoritariamente por y para hombres.

Sin embargo, ese esfuerzo doble, esa lucha constante contra los prejuicios, ha significado una oportunidad para generar en sí mismas habilidades nuevas. La mujer ha desarrollado virtudes tales como perseverancia, fuerza de voluntad, paciencia y disciplina. El mundo adverso la ha preparado para enfrentar los problemas de un modo más racional, metódico y estratégico.

Gran cantidad de información en el mundo demuestra lo mucho que aún hay por hacer en las sociedades para alcanzar una genuina equidad de género. Según datos publicados en el estudio La mujer y el liderazgo empresarial, de las 500 empresas más grandes del mundo, sólo el 1% están presididas por mujeres.

Pero, ¿qué otros obstáculos existen para que las mujeres alcancen puestos altos en organizaciones empresariales? Parece ser que, aunado a la carga social que ya hemos mencionado, hay limitantes propias dentro de algunas mujeres. Muchas tienen las capacidades indicadas para subir en la jerarquía laboral y, sin embargo, el temor a restar tiempo para su familia, la culpa a no ser el ama de casa tradicional y hasta el miedo al éxito son limitantes.

Así, el que las mujeres se permitan repensar el mundo laboral, entendiéndose como piezas fundamentales de él, no es tarea ociosa. Hay una labor inmensa pendiente para dar su lugar a hombres y mujeres dentro de la sociedad. Quitar a los hombres el peso de ser “los proveedores”, los únicos trabajadores y los únicos capaces de hacerse cargo de los grandes negocios y los grandes proyectos, les permitirá una calidad de vida mayor. Quitar a las mujeres de la carga de ser “el sexo débil”, las únicas encargadas de las labores domésticas y la crianza, así como las destinadas a la vida privada, entregadas a su familia abandonándose a sí mismas, permitirá a todas las sociedades del mundo una mayor armonía e integración, ayudando con eso a la verdadera complementación entre sexos, generando así una sociedad igualitaria con mayores índices de bienestar.

 

 

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