Padres con inteligencia emocional

Objetivos:

 Ayudar a los participantes a:

  • Apreciar la importancia de las emociones en la educación de los hijos y en la propia vida.
  • Distinguir el tipo de paternidad que se ejerce.
  • Reconocer patrones de la propia educación que impiden la conexión con los hijos y por tanto su adecuada educación.
  • Adquirir las bases para aplicar una disciplina eficaz.
  • Reconocer los pasos para aplicar el entrenamiento emocional con los hijos.
  • Sensibilizarse sobre la importancia de tratar a niños y niñas en un plano de equidad.
  • Promover que hombres y mujeres compartan la corresponsabilidad de atender a los hijos e hijas, en las actividades domésticas en general.
  • Tomar medidas con madres y padres de familia, para evitar la sobrecarga de tareas del hogar asignadas a las niñas, con la consecuente limitación para

 La responsabilidad paternal no es una menor. Si bien la tarea de educar es compleja –como podemos notarlo si entablamos alguna charla con un profesor- el compromiso de criar parece trascender a la mera educación formal. No es esto demeritar la labor de las instituciones educativas, por el contrario, es dar cuenta que la labor de crianza acarrea complejidades distintas a las que la escuela tiene, e inculcar los primeros conocimientos a un hijo, en el hogar, es una responsabilidad de la cual depende el posterior desarrollo de un niño. Transmitir las herramientas básicas de vida a un nuevo miembro de la familia puede llevarlo a alcanzar grandes metas o a atascarse en un camino tan duro como lo es el mundo actual.

Algunos padres han sentido que las circunstancias los sobrepasan. Llegan a estados de frustración considerables puesto que, al parecer, todas las herramientas que conocen –o que creen conocer, o que intuyen, o que aprendieron de sus padres- no funcionan para construir una relación sana con sus hijos. Los padres se remiten al regaño, a las amenazas, incluso a la violencia, en aras de disciplinar o corregir a los niños.

Esto, con el tiempo, gasta y daña las relaciones, llegando, en algunas ocasiones, a causar un rompimiento absoluto entre padres e hijos.

¿Es posible ser amigo de nuestros hijos?, ¿se puede tener una conexión sin descuidar la disciplina?

Lejos de ser un padre dominante o dictatorial, deberíamos buscar ser el guía emocional de los hijos, mientras disfrutamos de la paternidad, pues es este un estado y una labor que puede traer grandes satisfacciones en la vida.

 

terediaz