Ser hombre hoy…

Retos de la masculinidad en el siglo XXI

 Objetivos:

  • Reconocer los atributos dominantes de “la masculinidad” y su construcción a través del tiempo.
  • Reflexionar los efectos de una forma de ser hombre impuesta, que limita el desarrollo del potencial de los varones, impide su desarrollo y trastoca su satisfacción personal.
  • Identificar las áreas de oportunidad para desarrollar un estilo de ser hombre elegido conscientemente.
  • Desarrollar herramientas prácticas para la construcción y reconstrucción de la propia identidad.

Existen razones políticas, ideológicas y éticas que llevan a la sociedad a esperar, demandar y apoyar que muchos hombres opten por actitudes, posicionamientos y prácticas más igualitarias. Estas razones tienen que ver con el hecho de que la igualdad es un valor de convivencia y un derecho humano.

El cambio en los hombres hacia la igualdad supone beneficios directos para las mujeres cercanas a ellos. A modo de ejemplo, pasar de una situación de reparto desigual de las tareas de cuidado del hogar y la familia a una implicación igualitaria, puede permitir a éstas disponer de más tiempo y posibilidades para realizarse personal y profesionalmente.

La igualdad tiene también beneficios directos para los propios hombres. Ser un hombre más igualitario supone asumir mayores responsabilidades hacia el cuidado de las demás personas, pero también de uno mismo; aumenta la autoestima; favorece el crecimiento personal y aumenta la calidad en las relaciones tanto con las mujeres como con otros hombres, entre otras ventajas.

Se sabe que los países con mayor Índice de Desarrollo Humano o, lo que es lo mismo, con mayor respeto a las libertades y el desarrollo de las capacidades de las personas, son más igualitarios. Pero es muy probable que la lógica sea la inversa, y el fenómeno constatado y contrastado sea que los países más igualitarios o con mayores logros respecto a la igualdad de hombres y mujeres, se desarrollan más y aumenta la calidad de vida de las personas. Ello se debe a que la igualdad es una herramienta de bienestar frente al lastre económico y cultural que suponen la exclusión y la marginación.

¿Hay otras formas posibles de vivir como varón en esta sociedad y en esta cultura que no exija pobreza afectiva, abandono de ilusiones, aislamiento emocional, productivismo a destajo, pérdida del contacto real con otros hombres, desencuentro con las mujeres, alarmantes síntomas orgánicos y finalmente, estrés, desencanto y sobre todo silencio?

 

terediaz