¿Lo que crees del amor se puede lograr en una vida de pareja (humana, no angelical)?

A veces sufrimos por amor debido a las creencias que tenemos sobre el amor…. 

1. El verdadero amor puede superar cualquier obstáculo. V F
2. Es más fácil vivir con pareja que en soltería. V F
3. El amor maduro es incondicional. V F
4. Cuando realmente quieres a una persona puedes cambiar por ella. V F
5. Cuando alguien te ama de verdad cambiará cosas que no te agradan por amor a ti. V F
6. Un amor adulto puede satisfacer la mayoría de tus necesidades. V F
7. Estar unidos por siempre es el objetivo de un amor comprometido. V F
8. Sino estás enamorado no tiene caso intentar una relación amorosa con esa persona. V F
9. Cuando dejas de sentir emociones apasionadas por la otra persona es señal de que el amor se ha terminado y no tiene caso continuar. V F
10. Si el amor es verdadero, el sexo seguramente es genial. V F
11. Cuando encuentras el amor, este ha de ser tu principal proyecto de vida. V F
12. El amor permite que sepas lo que el otro quiere, le gusta  y necesita. V F
13. Amar a alguien te lleva a pensar igual, desear lo mismo, compartir gustos, y querer hacer la mayoría de las cosas juntos. V F

 Evaluación:

– De 1 a 4 respuestas verdaderas: si bien a lo largo de tu vida has adquirido ciertas creencias y valores relacionados al amor, en general entiendes –y muy bien- que el amor no es mágico ni un cuento de hadas. Comprendes que para amar a alguien es necesario primero amarte a ti misma(o) y que el amor no se resume a medias naranjas vagando por la vida buscándose. Tú eres una naranja entera.

– De 5 a 10 respuestas verdaderas: tus creencias acerca del amor pueden resultarte un problema más que una puerta de aprendizaje y bienestar. Dentro tuyo sientes que el amor de pareja debe llenarte por completo, repararte y satisfacerte en gran medida: para ti, tu amor es la mejor –o quizá la única- manera de llegar a estar en paz y tener éxito en la vida. Nunca está de más repensar tus creencias y prejuicios en aras de mejorar y crecer como ser humano.

– Más de 10 respuestas verdaderas: definitivamente el amor para ti es una puerta de escape, el barco salvavidas en una isla desierta. No quiero decir que seas una mala persona o que vivas con los ojos cerrados, pero tus creencias sobre el amor de pareja te frenan en la búsqueda de ser quien eres, de conocerte a ti misma(o). El amor no debería ser nuestro único plan de vida, ni nuestro objetivo final más anhelado, aún si este puede ser un ingrediente bello para casi cualquiera. Analiza lo que buscas en los demás, lo que quieres de ti, tal vez entre tus creencias y preocupaciones se encuentra algo que deseas fuertemente, algo que aún no encuentras, y has terminado apuntando al amor de pareja para obtenerlo.

¿Qué ideas falsas tenemos sobre el amor?

El amor todo lo puede.  Crees que si es verdadero, nada va a influir en él, no habrá ningún obstáculo que no pueda salvar. Según tú, cuando y amas de verdad, superas todos los desafíos, y logras que la relación permanezca, crezca y sea disfrutable. Si hay un pequeño problemita, vas a pensar que lo que hay con tu pareja no es verdadero amor.

El amor no se acabará nunca. No entender que el amor tiene fecha de inicio, y muchas veces, también de caducidad, hace que muchas personas crean que deben ser abnegadas y aguantar todo, aunque su relación no sea satisfactoria. Y algunos, terminan por construir una relación en la que alguien se somete y se la pasa cobrándole al otro las conductas de sumisión.

El amor es incondicional. No hay amor incondicional más que el de la madre a su bebé. Y eso quizá los primeros 10 días de su vida y a veces. Las personas vivimos de los intercambios y más en las relaciones amorosas: “Te doy algo, y espero algo de ti”. No es que llevemos la cuenta de cada cosa que damos, pero sí buscamos en nuestra pareja algo que nos haga crecer, nos dé satisfacción y nos beneficie. Quienes quieren dar todo por amor, a la mejor les convendría más irse de misioneros a África o formar una fundación.

Hay una pareja predestinada para mí. Es la idea de la media naranja. Y si  mi alma gemela vive en Islandia ¿hay que irla a buscar o quedarse solo o equivocarse? Se puede construir una buena relación con muchas personas, pero habrá que elegir a una sola, al menos por un tiempo en la vida. Toda elección implica una renuncia de entre muchas posibilidades que pueden ser buenas también. Tuve una paciente que nunca pudo estar bien en su matrimonio, y se separó porque estaba convencida de que había alguien mejor para ella. Siempre habrá otro mejor y, obvio, ¡peor también!, pero la idea de que en “algún lado estará esperándome un mejor amor”, nos impide entender que los buenos amores, se eligen en un principio, y se construyen cada día.

El amor es estar súper emocionado con la pareja. Cuando empiezas una relación, es normal que tengan emociones intensas. A mayor intensidad emocional, mayores nuestras necesidades “neuróticas” aparentemente satisfechas con el encuentro. Al principio, uno cree que todo lo vas a obtener del nuevo amor y que la pareja nos va a completar en todo lo que nos falta. Pero el amor es más que eso: es razón también, es voluntad. A veces un buen amor, atraviesa por una sequedad emocional y vienen la inteligencia y el aplomo a sostener la crisis de la relación.

El amor debe conducir a la unión estable de la pareja y constituirse en la base del matrimonio. El gran error de muchas mujeres es pensar que si la pareja no quiere casarse, no la quiere a ella, lo cual no siempre es verdad, porque hay hombres comprometidos con su relación que al mismo tiempo no quieren casarse.

Si no estás enamorado no hay amor. El enamoramiento es un estado “alterado de conciencia” en donde realmente no amas a la otra persona sino que “idolatras” a la imagen idealizada de la misma. Una imagen en la que proyectas lo mejor de ti en el otro y que  genera una sensación de fusión. El enamoramiento, que sí está padre, es la experiencia de “tú y yo somos uno mismo”, pero no es lo mismo que amor. Si uno deja de estar apasionadamente enamorado no significa que haya acabado el amor. El enamoramiento es temporal. Hay parejas amorosas que no atraviesan un loco enamoramiento para iniciar un buen amor. ¡Ojo! Hay mucha gente que bajo el estado de enamoramiento toma decisiones importantes como casarse, tener hijos, comprar bienes y de pronto se da cuenta de que no se aman y ya están casados, con tres hijos, hipoteca y suegra.

El amor es fusión. Crees que debes tener los mismos intereses, deseos y valores que tu pareja. Si no te sales de esta creencia, cuando aparecen las diferencias, cosa inevitable con el tiempo, te desilusionas y piensas que todo terminó. Además, la fusión sostenida ahoga el amor, y mata el deseo. Y es que el deseo crece en la distancia, en cierta opacidad e imposibilidad.

El amor es monógamo. Cuando la experiencia muestra que se puede amar a más de una persona, es descalificada e interpretada como signo de alteración mental o como prueba fehaciente de que quizá no se quiera a ninguna de las dos. Se esperaría entonces que todos los deseos pasionales, románticos y eróticos deben satisfacerse exclusivamente con  una persona. Uno elige ser monógamo como acuerdo con la pareja, pero el deseo no se casa con nadie. Amar a alguien más no necesariamente es traición, maldad y desamor.

El amor para ser amor ha de ser romántico. El romanticismo surgió en otro siglo, y consiste en un amor idealizado, imposible, inalcanzable. Muchas mujeres se han quedado influenciadas por esa época, y esperanzada en esas historias: el “príncipe” esperado llegará a salvarla, a luchar contra todo por ella, a tratarla como una “princesa”. El amor romántico infantiliza a la mujer, la inutiliza, la debilita.

El amor es total. En una relación de pareja nada cabe excepto el otro. Si crees esto, la relación se empobrece y acaba en el aburrimiento (en el mejor de los casos), si no es que en el control, los celos e incluso la violencia. Creer que tu pareja “todo lo tendrá contigo y solo contigo” llevará a numerosos actos de hostigamiento y de posesión. No falta quien afirme que “aislados del  mundo yo lo seré todo para ti y tú todo para mi”. Nadie nos puede satisfacer totalmente. A veces queremos un amigo, esposo, amante, compañero de juego, conversador, buen padre y excelente proveedor pero eso no se puede. ¿Qué creen? El amor adulto siempre nos deja un poco insatisfechos.

El amor todo lo sabe. Si me quiere, me conocerá de tal modo, que sabrá lo que quiero, lo que necesito, casi podrá adivinar mis deseos y gustos. No tengo que explicar, ni pedir. Olvidar que siempre somos, por más que nos queramos y conozcamos, un misterio para el otro, llevará a expectativas insatisfechas y a desilusiones constantes. Que no sepas todo del otro ayuda a que tengas curiosidad, a que siempre quieras conocer más al otro. “No te conoceré nunca del todo, no agotará la convivencia mi misterio ante ti”.

Después de leer esto, ¿descubriste que tienes algún otro prejuicio sobre el amor que no te ha servido en tu vida de pareja? O bien, ¿qué por circunstancias inesperadas has tenido que cuestionar y desafiar?

Un amor maduro se centra en un sano amor propio. Pero, ¿cómo se aprende a amar a uno mismo? Aprendiendo a aceptarte a ti misma como eres y decir “me reconozco en lo que soy, me apruebo” Esta aceptación implica el autoconocimiento de tus virtudes y de tus limitaciones también, y nos permite crecer, cambiar, movernos de lugar a partir de nuestra realidad. La falta de aceptación impide la transformación personal: no somos perfectas, somos simplemente personas que vivimos amores “suficientemente buenos”, y que caminamos por la vida como genuinos seres humanos.

terediaz