¿Me quiere o no me quiere?

Cuando el amor se mezcla con el abuso es fácil confundir lo que sentimos. Existen relaciones lastimosas que dejan de tener ciertos aspectos de ternura, arrepentimiento, pasión y cuidado. Aún así no pueden dejar de connotarse como relaciones violencias cuando incluyen alguna o varias de estas conductas que no necesariamente implican golpes y maltratos físicos.

  1. ¿Controla tu forma de vestir?
  2. ¿Cuestiona tus amistades y te quiere alejar de ellas?
  3. ¿Hagas lo que hagas se va a enojar contigo?
  4. ¿Corrige con frecuencia tu formas habituales de ser y actuar? (de hablar, de comer, de educar a los hijos, etc.)
  5. ¿Te pone apodos que no te gustan?
  6. ¿Revisa tu teléfono, tus mails, incluso tus cajones?
  7. ¿Temes que te golpee?
  8. ¿Con frecuencia te insulta?
  9. ¿Te obliga que hagas cosas que te desagradan en el ámbito sexual?
  10. ¿Te culpa de sus problemas?
  11. ¿Obstaculiza que realices actividades que te gustan?
  12. ¿Te acusa de infidelidad?
  13. ¿Controla situación a través del dinero?
  14. ¿Delega en ti actividades femeninas o masculinas sin negociar por el simple hecho de ser mujer u hombre?
  15. ¿Insiste en que renuncies a genuinos intereses y anhelos por amor a él/ell?
  16. ¿Amenaza con dejarte ante cualquier incidente que le molesta?
  17. ¿Te ha jaloneado, empujado o golpeado?
  18. ¿Te intimida con quitarte a los hijos si es que los tienen?
  19. ¿Ha roto o maltratado cosas de tu propiedad?
  20. Y tras todo esto… ¿Pide disculpas, te hace regalos y promete que todo cambiará?

La calificación final es, quizá, un trabajo de sentido común: a mayor número de respuestas positivas, mayores niveles de violencia pueden estar presentándose en tu relación.

La violencia no solo se manifiesta con actos delictivos. Aunque México haya sido víctima de situaciones de extrema violencia, no podemos dejar de señalar que la violencia se manifiesta en todos los ámbitos de la vida personal, familiar, escolar e institucional.

¿Pero qué es la violencia?

La violencia es un comportamiento, ya sea una palabra, un acto o una omisión, cuyo propósito es someter, dominar y controlar a otra persona. La violencia es un claro abuso de poder que pretende justamente eliminar los obstáculos que puedan darse al ejercicio de dicho poder. Constituye una transgresión a los derechos humanos. Su ejercicio daña y lastima la integridad de la persona que la recibe.

En ocasiones la violencia tiene efectos claros y contundentes, como en el caso de los golpes. Otras veces puede ser sutil, escondida en palabras o silencios, disfrazada de “consejos”, “chistes”, o “comentarios” que denigran, descalifican, humillan, excluyen, discriminan o menosprecian a la persona tanto en privado como en público.

Entendiendo que la violencia se da desde el abuso de poder los afectados son aquellos que se encuentran en situaciones de menor poder. En términos generales son  las mujeres, las niñas y los niños de diferentes niveles educativos y clases sociales, quienes son receptores de abusos y maltratos; pero toda persona –hombre o mujer-, de cualquier edad, puede sufrir violencia en los diferentes ámbitos públicos y privados.

¿De dónde surge la violencia?

La violencia nace de la desigualdad. Se origina a partir de una condición superior de quien la ejerce y sucede a partir del estado de subordinación e indefensión de quien la sufre. El desequilibrio en términos de poder hace que la violencia sea socialmente aceptada, pues la voz de quien ocupa el estado de subordinación, no tiene legitimidad ante el poder de quien ejerce el dominio.

En una sociedad patriarcal como la que vivimos, son los hombres los tienen más poder y pueden ejercer violencia contra mujeres, niños, adultos mayores o contra otros hombres que consideran más débiles. Del mismo modo, en los espacios de estructura jerárquica – que son prácticamente todos – las personas que ocupan puestos de poder pueden ejercer violencia sobre las personas de menor jerarquía. Al igual que lo pueden ejercer las personas que por una situación de privilegio por raza, edad, clase social, estatus, etc., lo ejercen sobre quienes pertenecen a colectivos discriminados.

¿Qué tipos de violencia existen?

  • Violencia Psicológica o Emocional:

Es cualquier acción de negligencia, abandono, intimidación, coacción, devaluación, marginación, anulación, celotipia (celos), prohibiciones, coacciones, condicionamientos, restricción a la autodeterminación y amenazas, que provocan en quien las recibe deterioro, disminución o afectación en las diferentes áreas de la personalidad.

Se manifiesta en conductas como: enojos o desplantes por cosas insignificantes, menosprecio o humillación frente a otras personas, celos o sospecha de las amistades de la pareja, conductas posesivas, comentarios o palabras intimidantes, insultantes o denigrantes, no permitirle a la pareja visitar a familiares o amistades, destrucción de alguna de las pertenencias de la víctima, amenaza de golpes, amenazas con armas como cuchillo, navaja, machete, pistola o rifle, amenazas de muerte a la víctima, a sus seres queridos o a sí mismo, etcétera.

  • Violencia Física:

Cualquier acto que inflige daño no accidental, usando la fuerza física o algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones, ya sean internas, externas o ambas, encaminado a obtener el sometimiento y control.

Se manifiesta en conductas como: empujar intencionalmente; sacudir, zarandear, jalonear, torcer el brazo, jalar el cabello, pegar con la mano abierta o con puño cerrado, patear, golpear con algún palo, cinturón u otro objeto, quemar con cualquier sustancia, intentar ahorcar o asfixiar; agredir con navaja, cuchillo o machete; disparar con pistola o rifle, entre otras.

  • Violencia Económica:

Es toda acción u omisión del agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima a través de imponer limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de las percepciones económicas de la mujer, para dominarla o someterla, ya sea en el ambiente familiar, en el laboral o en cualquier otro.

En el ambiente familiar o de pareja, se manifiesta en conductas como: control mediante no dar dinero; disminuir el efectivo o gasto cuando se enoja; dejar de dar recursos para la comida; controlar el ingreso de ella; decidir totalmente en qué; cuándo y cómo se gasta el dinero, etcétera.

En el ambiente laboral, las manifestaciones pueden ser: asignación de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral; amenazar con disminuir el salario si no se cumplen ciertas demandas; entorpecer el ejercicio laboral para afectar el ingreso; condicionar el salario a demandas específicas no relacionadas con el ejercicio laboral, por mencionar algunas.

  • Violencia Patrimonial:

Cualquier acto u omisión que afecta la supervivencia de la persona mediante la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos.

Se manifiesta en conductas como: quitar, usar o destruir sus pertenencias en contra de su voluntad; retener o esconder documentos; maltratar mascotas o bienes muy queridos; heredar sólo a los hombres, etcétera.

  • Violencia Sexual:

Cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o la sexualidad de la víctima y que, por tanto, atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía buscando denigrar y reducir al otro al nivel de un objeto.

Se manifiesta en conductas como: violación, abuso sexual, manoseos o toqueteos sin consentimiento de la mujer; forzarla a la pornografía, exhibicionismo o prostitución; etcétera.

Reconocer, visibilizar y denunciar la violencia es el camino para una vida digna. Recuperarse de un abuso sostenido requiere tiempo y apoyo externo. Un buen amor detiene las interacciones violentas y busca reparar el daño causado. Las buenas relaciones son para disfrutarlas, las malas –donde además del maltrato se cierra la posibilidad de nombrarlo y combatirlo- son para decirles adión.

 

 

 

 

 

 

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