¿Sabes Seducir?

El arte de seducir es mucho más complejo que la gracia de llevarte a alguien a la cama –para lo que se necesita si acaso un buen escote, suficiente dosis de feromonas y cierta labia verbal-. Pero seducir en el sentido integral de la palabra es querer gustar al otro para que se sienta atraído por uno y de esa manera nos permita introducirnos en su vida, en su memoria, en sus futuros proyectos. Por eso la verdadera seducción es creadora de vínculos.

En este juego de atracción la impresión que producimos en los primeros intercambios favorece que quien nos interesa se disponga a mirarnos y a sentir curiosidad por nosotros y así a interesarse en un paso posterior.

Pero ¡ojo! seducir no es manipular, no es engañar al otro para conseguir tener relaciones sexuales o algún otro objetivo. Seducir tampoco es simplemente excitar… Seducir es atraer al otro en varios sentidos humanos esenciales, es hacerle sentir que, en su libertad, desea ir hacia ti.

Veamos si conoces las habilidades de un buen seductor:

1. Cuándo seduces estás en el territorio del juego y del artilugio más que en una tarea que tienes que cumplir. V F
2. La seducción te permite disfrutar de la otra persona y de dejarte disfrutar por ella. V F
3. Seducir es un intercambio entre dos personas, un “ping pong” más que una exposición de las propias virtudes y capacidades. V F
4. Si bien en la seducción hay un “cierto simulacro”, un algo de inocente “cinismo”, lo que se muestra al otro es auténtico. V F
5. Tener “don de palabra” facilita el arte de la seducción: más que hablar mucho, hablar bien. V F
6. El cultivo de una buena apariencia física y gusto por uno mismo es más importante que ser particularmente guapo. V F
7. Develar ciertas intimidades y vulnerabilidades facilita la seducción. V F
8. Lograr suficiente cercanía física –algún roce no sexual, por ejemplo – es muy seductor. V F
9. Generar estados emotivos conmovedores -a través de música, iluminación, relatos, gestos por ejemplo – facilitan la disposición a ser seducido y seducir. V F
10. Saber poner límites y no aceptar todo lo que el otro propone resulta atractivo. V F
11. Permitirse correr ciertos riesgos, atreverse a hacer algunas “travesuras”, generalmente favorece la seducción. V F
12. La gente que no se victimiza y asume responsabilidad de la propia vida seduce con mayor facilidad. V F
13. La seducción crece más fácilmente en un clima de buen humor, diversión y positivismo. V F
14. La seguridad personal genera atracción en los demás. V F

Evaluación:

Si respondiste “V” a:

1 a 4 preguntas: existen ciertos problemas en ti al momento de acercarte a una persona que te atrae. Quizá ciertas dinámicas que has aprendido y arrastrado durante largo tiempo, quizá cierta inseguridad en lo que dices y en cómo luces o quizá sólo cierta timidez que radica en tu carácter. No te preocupes: la seducción es algo que se practica y se llega a dominar. Trabajar en tu seguridad personal, amarte y respetarte primero a ti misma(o) y tener claro qué tipo de persona te agrada y qué esperas con aquella que ya te atrae es fundamental para manejar tu nerviosismo y sentirte cómodo contigo mismo. No busques agradar a todos, la realidad es que no siempre podemos congeniar con quien nos atrae, incluso cuando tenemos cierto buen nivel de compatibilidad intelectual y atracción física. Que la seducción no sea para ti una tarea imposible o algo que te parezca lejano y complicado: confía en ti, respeta y valora a las personas a tu alrededor, permítete ser vulnerable y cálido y verás que personas valiosas llegarán a tu vida.

5 a 8 preguntas: tus habilidades sociales a la hora de la seducción no son malas. Quizá aún existen cierta ansiedad o desconocimiento en el momento de acercarte a una persona que te agrada, pero en general te sientes satisfecho con quien eres, y sabes que el proceso de seducción puede fallar no tanto porque no seas “suficientemente bueno” o “un buen partido”, sino porque quizá sólo llegaste en el momento inadecuado. Seguir conociéndote y estar en paz contigo mismo te ayudará a continuar acercándote a gente agradable, y te sentirás bien aún si esto no te lleva a tener innumerables encuentros.

9 en adelante: eres un seductor o seductora. Te sientes a gusto contigo por que el acercarte a otra persona es, para ti, un acto de compartirte. No temes particularmente al rechazo o al ridículo ni vives pensando en agradar a los demás. Sabes que las personas vienen en miles de presentaciones y eso te agrada: conocer a más personas no sólo te abre la puerta a una relación amorosa o sexual, sino que te lleva a aprender cosas nuevas y a mejorarte como persona. Sabes también que las personas son fines y no herramientas para tu satisfacción personal, por lo que, en tu ritual de seducción, les otorgas el lugar que les corresponde, te interesas por ellas y eres, simplemente, quien eres.

Al seducir se pone en juego el conjunto de la personalidad. Si bien se requieren ciertas habilidades sociales que en algunas personas son recursos innatos, también son estrategias que se pueden desarrollar.

Para mejorar sus capacidades para la seducción, sería bueno que tomaras en cuenta lo siguiente:

  1. Promueve el intercambio. El otro es un sujeto, no un objeto de tu “show”. Seducir no es pavonearte, menos manipular, ni dar cátedra de lo mucho que vales. De la mano de la seducción va la capacidad de disfrutarse a uno mismo y de ofrecerse al otro para ser disfrutado.
  2. auténtica(o) para transmitir quién eres. La autenticidad es sinceridad, integridad y nobleza. Si actúas desde la falsedad no sabrás si te aceptan por lo que eres o por lo que aparentas.
  3. Ejercita el don de la palabra. Hay que tener algo inteligente que decir, quererlo compartir y ejercitar la elocuencia. ¡Ojo! No se trata de hablar mucho y presumidamente, sino de hablar bien.
  4. Cuida tu apariencia física. No tienes que ser una “actriz de Hollywood”, pero si haz de sacarte el mayor partido. Si te aceptas físicamente, gozosa y creativamente, cuidarás tu aspecto físico y tratarás de gustar.
  5. Genera cierta intimidad. Para ser creíble y despertar interés tienes que mostrar algo de ti misma. Compartir ciertas debilidades -sin excesos- hace estimulante y significativo el encuentro. Hablar solo de información es adecuado para una cena de negocios, no para ligar.
  6. Cultiva el buen humor. Ser positivo es una actitud vital que se consigue ejercitándola. Encuentra soluciones asequibles a los problemas: es mejor actuar que lamentarse.
  7. Fomenta un acercamiento físico cálido y respetuoso. Roza con la mano, toca su brazo, levemente, de forma no sexual. Acércate y aléjate. La seducción requiere jugar con cierta proximidad para mostrar que no se teme al contacto, sino que se está abierto a él.
  8. Genera estados emotivos de relativa intensidad, emociones de cierta fuerza que hagan del encuentro algo conmovedor. No se trata de actuar ni histriónica ni histéricamente, sino de mostrar que la interacción es importante.
  9. Pon límites. Al seducir no te derritas por el otro, más bien intenta sostener cierta oposición. Los límites invitan a explorar, a ir más allá. Si uno es totalmente permisivo, amable o tolerante, deja de ser deseable. Nada hay menos atractivo que un triunfo seguro.
  10. Sin ser una “rebelde sin causa”, muestra un matiz transgresor. Al seducir se ha de poder invitar al otro a vivir una cierta desobediencia, algo de riesgo. La corrección política es eso, correcta, pero no seductora.
  11. Trabaja en tu seguridad personal para lograr el aplomo ante los desafíos de la vida y la capacidad resolutiva. Conocer tus competencias y tus limitaciones permite que tus aspiraciones se adecuen a tus posibilidades, y que hagas de tu mejor parte tu mayor parte.

Ahora, hay que asumir que ni siempre que seduzcamos bien lograremos interesar, ni siempre que lo hagamos mal nos van a rechazar. De cualquier modo “la práctica hace al maestro” y a mejor uso de la seducción, mayor posibilidad de interesar…

 

 

 

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